“El color es un amuleto, me protege, nos protege”: Cocó Caballero y la memoria onírica que dio origen a la nueva exposición del CAMM

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“El color es un amuleto, me protege, nos protege”: Cocó Caballero y la memoria onírica que dio origen a la nueva exposición del CAMM

12 de diciembre, 2025

  • Carmen Caballero, mejor conocida como Cocó Caballero, es artista visual, diseñadora y actualmente se encuentra en Puerto Varas para presentar la exposición “Fluir”, en la Sala de Artes Visuales del Centro de Arte Molino Machmar.

Dicen que las ciudades y los paisajes de nuestra infancia nos determinan, nos moldean y en gran medida estamos hechos de ellas. En el caso de la artista visual, Cocó Caballero, ese territorio fue Los Ángeles: mitad hogar, mitad lienzo (…) un lugar que con el tiempo se volvió una obsesión íntima y un punto de retorno inevitable. Fue allí, en ese sur, donde comenzó a gestarse un proceso creativo poco común para una artista que descubrió la pintura recién a los cuarenta años: un diálogo entre memoria, paisaje y emoción que terminaría modelando toda su obra.

Cocó Caballero (o también Carmen Gloria, aunque para ella no hay separación entre ambos nombres), creció entre dos mundos: la capital ruidosa y el sur silencioso, entre Concepción y Los Ángeles; entre gallinas, corderos, viajes familiares y el desgarro de enfrentar la vida rural cuando se nace en la ciudad. “Allí nació la persona que hoy presenta esta exposición. Muchas obras se pensaron en ese entorno”, confiesa la artista.

En su obra “Fluir”, la memoria nunca aparece como un registro fiel, sino como un territorio en transformación. Sus imágenes, a medio camino entre lo familiar y lo inquietante, funcionan como fotografías de un álbum que el tiempo ha distorsionado. Escenas de celebraciones, reuniones y rituales colectivos, se recomponen con un humor sutil y una sensibilidad que bordea lo onírico. Las figuras parecen suspendidas en un espacio de juego, donde lo humano y lo no humano, conviven en una especie de carnaval y resistencia simbólica.

Infancia, curiosidades y miedos

Para Cocó, volver a la infancia implica también volver a las escenas que la formaron: historias asociadas a la belleza del campo, pero también al miedo. Entre todas ellas hubo un hito que regresó una y otra vez, como si pidiera ser contado: una piscina olímpica, una niña sumergiéndose por primera vez en las profundidades del agua y un padre que observa desde lejos, confiado en que ese temor es también un rito de paso. Esa anécdota, simple pero imborrable, terminó por convertirse en uno de los cuadros más emblemáticos de esta exposición y que, durante esta entrevista, acompaña a Cocó desde la pared, como si vigilara cada palabra que ella dice.

Y es que, en la pintura de esta artista angelina, la fragilidad nunca aparece sola: llega acompañada de tazas, peluches, amuletos y colores que brillan como defensas diminutas ante lo que duele. “El color es un amuleto, me protege; nos protege”, dice la artista, que presenta por primera vez en la Sala de Artes Visuales del Centro de Arte Molino Machmar en Puerto Varas.

Revelación

Aunque estudió diseño en los años noventa en la Universidad de Chile, las señales estaban siempre ahí: los lápices de colores, los libros ilustrados, la costumbre de bordar servilletas de tela con su madre. Pero la pintura llegó tarde, casi como una revelación. Fue su padre, Gilberto Caballero (ingeniero y pintor aficionado), quien la inspiró sin saberlo. “Un día me regaló todas sus pinturas: óleos, pinceles… Yo tenía cuarenta años y mi vida cambió. Entré y no pude salir más”.

Así, Carmen renunció a su agencia de publicidad, dejó todo atrás y se lanzó al arte como quien se deja caer en un río que por fin reconoce. Con más de diez años de oficio, sus obras se construyen a partir de bocetos (collages digitales o manuales) que rara vez sobreviven intactos al lienzo. “Me gusta distorsionar el arte. No quiero la perfección”, dice.

En esa distorsión aparecen los gestos que sostienen lo cotidiano frente al miedo: el ahogo en una piscina cuando se aprende a nadar; la incapacidad de hacer una voltereta cuando todos podían; el terror a los bosques donde podría asomarse un puma; e incluso su perro Olivia, perdiéndose en las noches oscuras de la ciudad. Todo se vuelve imagen. Todo se vuelve color.

“Los colores neón son mis favoritos. Siempre me gustaron, aunque al principio era difícil encontrarlos en Chile. Ahora todo es más accesible”, comenta, sosteniendo una de sus pinturas como quien protege un talismán.

La muestra: una década de pintura

Como bien mencionamos, la exposición recoge una década de trabajo. En Refugio, la obra premiada en El color del sur 2023 y punto de partida de esta muestra, una mujer abraza un pan humeante mientras la lluvia amenaza con caer. Ese gesto mínimo e íntimo guarda el latido esencial de toda su obra: la necesidad de estar, incluso cuando se avecina la tormenta. De ese mismo modo, sus personajes (mujeres, niñas, niños y animales de bocas grandes y coloridas) habitan el paisaje.

Cocó Caballero sabe que en el arte contemporáneo la palabra “artista” pesa. “No sé si me considero artista, me falta mucho. Prefiero creer que soy una aprendiz de las artes”, dice sin impostura. Aun así, su trabajo ha comenzado a abrirse paso. Tras el premio en El color del sur 2023, la artista prepara futuras exposiciones: Sala Gasco Arte Contemporáneo en 2027, Isabel Croxatto, entre otras.

¿Qué esperas del público puertovarino cuando vean tus cuadros?

“Una mirada limpia. Quiero que no piensen en mí al ver la obra, porque yo hablo de la humanidad, de animales, y de miedos que todos tenemos”.

¿Crees que las y los niños les guste tu exposición o es para un público más adulto?

“Recuerdo con ternura la frase de un niño frente a una de las pinturas: mira, mamá, cómo está cayendo, ¡como estuve yo en ese columpio!”.

Quizás allí esté la clave de Fluir: no en la perfección técnica ni en la fidelidad del recuerdo, sino en ese espacio íntimo donde cada espectador, pequeño o grande, puede reconocerse. Donde el miedo es un color, el color un amuleto, y los recuerdos historias que todavía podemos volver a contar… una y otra vez, algo así como una especie de cábala para espantar el miedo.

Cabe destacar que, gracias al financiamiento del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC),  la exposición Fluir, presentada en la Sala de Artes Visuales del CAMM, estará disponible para visitas desde el 11 de diciembre de 2025 al 23 de enero de 2026.

Información periodística: Ignacia Maldonado, periodista del Centro de Arte Molino Machmar. Contacto: comunicaciones@molinomachmar.cl