Constanza Fernández, La Tallerista: “Exponer en el CAMM es una oportunidad para visibilizar mi trabajo y reencontrarme con mi obra”

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Constanza Fernández, La Tallerista: “Exponer en el CAMM es una oportunidad para visibilizar mi trabajo y reencontrarme con mi obra”

6 de agosto, 2025

Conversamos con Constanza Fernández a propósito de su exposición Micro Narrativas, que se presenta en la Sala Molino del CAMM hasta el 31 de agosto. La muestra forma parte de la convocatoria Talento Local 2023, una iniciativa del Centro de Arte Molino Machmar que busca visibilizar y potenciar voces artísticas de la Región de Los Lagos.

“Hay algo profundamente evocador en las cosas pequeñas. Una taza en miniatura, una lámpara diminuta, una mesa que parece sacada de un cuento”. En Micro Narrativas, la artista, ilustradora y pedagoga Constanza Fernández Violic, más conocida por su nombre artístico “La Tallerista”, da vida a escenas delicadas que caben en la palma de la mano, pero que tienen la capacidad de abrir universos enteros de memoria y emoción.

La exposición, que se podrá visitar hasta el 31 de agosto en la Sala Molino del Centro de Arte Molino Machmar (piso 1), forma parte del ciclo expositivo Talento Local 2025, que busca promover la obra de artistas de la Región de Los Lagos y vincular sus creaciones con la comunidad desde una perspectiva sensible, territorial y contemporánea.

“Cada escena encierra un universo propio, y eso dialoga perfectamente con nuestro objetivo de visibilizar propuestas creativas con identidad local y alto valor artístico”, explica Verónica Astudillo, directora de arte y contenidos del CAMM. Y agrega: “La Tallerista fue seleccionada en la Convocatoria Talento Local 2023, y lo que más llamó la atención del jurado fue su capacidad para emocionar a través del detalle. Es una artista que, desde niña, supo imaginar mundos únicos. Su obra es distinta, creativa, y posee una calidad excepcional que, estoy segura, llegará muy lejos a nivel nacional e internacional. No se pierdan la oportunidad de visitar la exposición y adquirir una de sus maravillosas piezas”.

Micro Narrativas, es también una obra que explora el poder de lo cotidiano y lo artesanal. A través de colores suaves, texturas diversas y objetos construidos minuciosamente, “La Tallerista”, da forma a relatos visuales que invitan a detenerse, observar y sentir. Las piezas apelan a la infancia, la memoria doméstica y la imaginación, invitando al espectador a construir sus propios significados desde lo afectivo y lo simbólico.

Tu nombre artístico “La Tallerista” es muy particular y evocador. ¿Cómo nació este nombre? ¿Hay alguna historia detrás de él que refleje tu visión del arte o tu proceso creativo?

“El nombre fue un calce perfecto entre ejercer y pasar mucho tiempo en el taller, son las dos cosas en una. Estuve un tiempo sin trabajo y se me ocurrió independizarme como artista, combinando las dos cosas que me más me gustan: crear y enseñar. Ambas se hacen en el taller, por eso el nombre me pareció atingente… además que me encanta como suena”.

¿Qué significa para ti exponer en el CAMM y ser parte de una iniciativa que busca visibilizar a artistas locales?

“Exponer en el CAMM representa una oportunidad muy significativa para mí como artista. No solo me permite visibilizar mi trabajo en un espacio cultural de gran relevancia en la región, sino que también se convierte en un momento de reencuentro con mi propia obra. Este proceso me impulsa a crear nuevas piezas que dialogan entre sí, construyendo una estética y una narrativa compartida. Es un ejercicio de cohesión y profundidad creativa que me invita a trabajar con mayor conciencia, dando sentido y unidad a lo que hago.”

¿Cómo crees que tu obra se conecta con la comunidad y el territorio?

“Siento que mi obra tiene una llegada transversal: logra captar la atención tanto de personas vinculadas al mundo del arte como de quienes no lo están necesariamente. Hay algo en los formatos, en lo lúdico, en los detalles y en la escala que genera cercanía, despierta curiosidad y provoca conversación. El uso de elementos cotidianos, el juego entre lo real y lo fantástico, y la construcción de micromundos permiten que personas de distintas edades y contextos encuentren algo propio o reconocible en lo que ven.”

En tu exposición hablas sobre cómo las pequeñas escenas pueden abrir universos de memoria y emoción. ¿Qué es lo que más te atrae de trabajar con miniaturas y objetos tan delicados en tus creaciones? ¿Qué tipo de emociones o recuerdos buscas evocar en el espectador?

“La miniatura es un lenguaje que me ha fascinado desde siempre y que ha estado presente a lo largo de toda mi trayectoria artística. Hay algo mágico y, a la vez, profundamente íntimo en trabajar a esa escala. Siento que también tiene que ver con el control: al crear objetos tan pequeños, puedo contenerlos en mis manos, abarcar todo su universo con la mirada. Esa sensación me genera calma. Con el tiempo, he comprendido que es un espacio de conexión total con mi creatividad, con mi mente y con mi ser más puro.

No busco provocar una emoción específica, pero sí me interesa abrir la puerta a la curiosidad, al asombro y a ciertos recuerdos alojados en la memoria colectiva o personal. Me gusta pensar que mi obra nos reconecta con la infancia, esa etapa en la que no distinguimos claramente entre lo real y lo imaginario, y en la que creer en cosas imposibles era algo natural. Con los años, aprendemos a trazar un límite entre la realidad y la ficción, y mi intención es recuperar esa mirada mágica y abierta que solemos dejar atrás al crecer. Quiero que quien observa se permita, aunque sea por un instante, creer en aquello que hoy parece irreal, pero que alguna vez fue completamente cierto.”

¿Cómo eliges el contexto o el lugar donde expones estas piezas?

“Cuando hablo de armonía y espacio, me refiero a la escena misma: al cuadro como un todo, con sus fondos, planos medios, personajes, objetos y detalles. En ese lugar busco crear una armonía, un diálogo entre texturas, colores y formas. Que todo hable el mismo lenguaje, que haya una coherencia visual que potencie la narrativa o, simplemente, eleve la estética. Porque hay algo maravilloso que ocurre cuando observamos algo visualmente atractivo: puede ser hipnotizante. Y esa sensación, para mí, es tan válida y esperable como cualquier emoción profunda.

Me pasa todo el tiempo con obras de otros artistas o con cosas que veo en el día a día. Estoy siempre atenta, esperando encontrar algo que me deslumbre. Y cuando lo hace, lo guardo, no lo dejo ir. Supongo que la estética tiene un lugar central en mi vida, y eso inevitablemente se refleja en mi trabajo”, finaliza esta entrevista.

Información periodística: Ignacia Maldonado, periodista del Centro de Arte Molino Machmar. Contacto: comunicaciones@molinomachmar.cl | Fotografías: Gentileza artista