Una mañana nublada, Belén Durán toma el minibús que conecta Puerto Montt con Puerto Varas. El trayecto no es largo, son 30 minutos, pero ella lo conoce de memoria: las curvas, la humedad pegada a los vidrios, el lago que aparece y desaparece. Se acomoda junto a la ventana, se pone los audífonos y deja que las ideas le acompañen en el viaje. Este recorrido lo hace todos los días para llegar a su lugar de trabajo: el Centro de Arte Molino Machmar (CAMM), ubicado en avenida Gramado 1100.
Para quienes habitan Puerto Varas y trabajan desde la cultura, la ciudad no solo es una postal bonita para los turistas, sino que también es un espacio de encuentro, de preguntas y de vínculos que se construyen con el tiempo. Eso, Belén Durán lo sabe bien.
Nacida y criada en Puerto Montt, su relación con el territorio no es teórica ni distante: es cotidiana, atravesada por viajes en bus, por la lluvia del sur y por la convicción de que el acceso a los espacios culturales no debería depender del lugar donde se nace o estudia. Aunque estudió Licenciatura en Artes en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, su formación no estuvo siempre directamente ligada a la pedagogía. Sin embargo, desde temprana edad, supo que su interés iba más allá de la producción artística: le interesaba enseñar, generar ideas y gestionar espacios de encuentro. Esa inquietud la trajo de regreso al sur en el año 2023 y, con el tiempo, al CAMM.
Su llegada fue desde la práctica y la experiencia directa: asistente de producción, encargada de sala, apoyo en montajes y desmontajes, eventos y exposiciones. “Partí aprendiendo de todo y haciendo de todo”, dice. Pero en ese recorrido fue identificando la diferencia que puede marcar la calidez, la cercanía y el diálogo con las personas.
Hoy, con tan solo veinticinco años, es la encargada del área de mediación, y su convicción sigue siendo la misma: “un museo o un centro de arte no es un lugar distante ni solemne, sino un espacio que se puede habitar, recorrer, preguntar, jugar y sentir. Debe ser un puente entre las artes, el territorio y las personas”.
Para Belén, desarrollar una educación artística situada y vinculada con el entorno tiene que ver con entender dónde estamos, quiénes nos visitan y qué realidades atraviesan a esos públicos. “En el CAMM, la mediación no busca entregar respuestas cerradas, sino generar diálogos, reflexiones y experiencias compartidas en torno a las expresiones artísticas”, precisa.
La puertomontina nos cuenta que cuando llegó al CAMM, entendió que el rol del asistente de sala no es solo la premisa de que todo funcione bien. Según ella, “estamos muy lejos de ser agentes perfectos. La gracia de ese rol es la cercanía y el aprendizaje mutuo entre quien visita y quien media. Es un intercambio constante”.
Allí nació la inquietud por la mediación y el origen del área de mediación, que con el tiempo se fue enfocando en el público educacional:
“Nuestro objetivo es que niñas, niños, adolescentes y jóvenes tengan experiencias culturales significativas. Que en el futuro puedan decir que conocieron a un artista, una técnica o simplemente que reconocieron un espacio del cual también pueden ser parte. La mediación es un puente, son relaciones afectivas que, aunque a veces fugaces, buscan mantenerse en el tiempo. Es una oportunidad para nuevas experiencias, juegos, diálogos y aprendizajes, entendiendo que el museo es un lugar que puedo habitar y del que me puedo apropiar”.
Referente en educación artística en la región
En 2025, el área de mediación realizó 120 experiencias artísticas con participantes de 15 comunas del país, posicionándose como un referente en educación artística en la región. “Este año pusimos a prueba una forma de trabajo que permitió que estudiantes, muchos de ellos de escuelas rurales, pudieran visitar un museo, ver un cortometraje, conocer artistas locales y nacionales, y reconocer técnicas artísticas. Entendemos que democratizar el acceso a la cultura es una necesidad, no un privilegio”, responde.
Este año, Belén y el equipo del área de mediación del CAMM, buscan seguir consolidándose como un espacio de encuentro para el público educativo. “En este camino ha sido muy relevante el trabajo colaborativo con el Centro Cultural Bosque Nativo (CCBN), -1 cine y el SLEP Llanquihue, en una iniciativa que llamamos La Ruta de la Mediación”.
El Centro de Arte busca posicionarse como un eje articulador en la comuna, generando instancias formativas en educación artística dirigidas a agentes culturales, artistas, educadores y docentes. “Una de nuestras metas este año es realizar un seminario con exponentes relevantes que aporten al desarrollo de la educación artística en el territorio”, agrega Belén.
Para 2026, el objetivo es diversificar aún más el acceso a las experiencias culturales, llegar a escuelas que aún no han podido visitarnos y ampliar las instancias de mediación hacia otras disciplinas artísticas e instituciones. El cruce entre artes visuales, artes escénicas y ciencia ha demostrado ser especialmente enriquecedor: un ejemplo de ello es el trabajo con Sernageomin, que integra arte y geología en un mismo espacio, ofreciendo a los estudiantes una experiencia única de aprendizaje multidisciplinario.
Belén, hace poco participaste en el Encuentro Regional para fortalecer la Educación Artística. ¿Por qué fue importante estar ahí?
“Estas instancias son fundamentales porque permiten articular a organizaciones de toda la región, desde Osorno hasta Palena, junto a la Seremi de las Culturas de Los Lagos. Son espacios donde se dialoga, se proponen ideas y se piensa colectivamente cómo queremos desarrollar la educación artística en nuestro territorio. En el tiempo que llevo participando, he podido ver la importancia de esta mesa. El diálogo y la colaboración entre espacios son claves para que más personas puedan acceder a experiencias significativas a través de las artes, la cultura y el patrimonio”.
¿Y qué aspectos del encuentro de educación artística consideras más relevantes para el desarrollo de la mediación artística en el CAMM?
“La posibilidad de generar vínculos reales y sostenidos. Es un espacio donde distintas instituciones, con programaciones diversas, convergen en un objetivo común: democratizar el acceso a las diversas expresiones culturales. Veo esta mesa como un espacio de encuentro y diálogo. Aprovecho también de invitar a docentes y directivos a participar y representar a sus comunidades educativas. Conocer sus necesidades nos permite aportar desde esa mirada y nuestra experiencia permite, sembrar ideas que, con el tiempo, puedan crecer y dar frutos en niñas, niños y jóvenes de nuestro territorio”.
Información periodística: Ignacia Maldonado, periodista del Centro de Arte Molino Machmar. Contacto: comunicaciones@molinomachmar.cl